¿CIAO SEB?

La victoria de Leclerc en Monza, unida a los fallos de Vettel, desplaza al tetracampeón al segundo lugar en Ferrari. ¿Aguantará Seb no ser el piloto principal?

Ganar en Monza a los mandos de un Ferrari no está al alcance de cualquiera. El último en lograrlo, antes que Charles Leclerc el pasado domingo, fue un tal Fernando Alonso. En Italia, Ferrari es una cuestión de estado. Y ganar su Gran Premio es el delirio total.

Ferrari fichó a Vettel para recuperar el campeonato que Fernando no consiguió. Kimi Raikonnen ha sido el último campeón de la “scuderia”. Pero el último dominador del gran circo pilotando los bólidos rojos fue Schumacher. Cuando Alonso fichó por Ferrari, Red Bull fabricó un coche excepcional. Uno de los mejores de la historia. Y, aun así, Fernando Alonso fue capaz de llegar dos veces a la última carrera del campeonato con posibilidades matemáticas para ser campeón (siempre nos acordaremos de Petrov y del fallo estratégico de Ferrari…).

El caso es que, durante los años de Alonso en Italia, los mundiales los ganaba Vettel con aquel impresionante Red Bull – Renault. Y cuando Fernando se hartó de pilotar un coche inferior, los italianos sentaron en su bólido al campeón alemán que les había birlado hasta 4 títulos. No sé si sopesaron la superioridad del bólido diseñado por Adrian Newey y que dos de esos cuatro títulos, más que ganarlos Red Bull, los perdieron en Ferrari. El tiempo ha dado la razón a Alonso y ha valorado mucho esos subcampeonatos del asturiano.

Cuando Vettel llega a Maranello, el gran dúo formado por Schumi y Brawn llevaba tiempo trabajando para Mercedes, construyendo un coche para los tiempos modernos de la Fórmula 1 que se avecinaban. Las flechas de plata fichan al talento inglés Lewis Hamilton y al rápido alemán Nico Rosberg. Y resulta que en Ferrari se vuelven a encontrar con otro de los bólidos históricos de la competición.

Pero Vettel no dio la guerra que Fernando. Bien es cierto que ha ganado carreras, pero nunca llegó al final con posibilidades de ser campeón. Además, salió a relucir su carácter protestón, mal encarado, excusado y mimado. Lloraba demasiado cuando perdía y cuando estaba cerca de Mercedes cometía fallos graves.

En la Fórmula 1 existen pilotos buenos (todos lo son), muy buenos (el propio Vettel lo es, al igual que Carlos Sainz, Ricciardo, Pérez…) y capaces de luchar por mundiales con un gran coche; y pilotos excepcionales. De estos últimos ahora hay tres: Hamilton, Verstappen y Leclerc. O sea, que en Ferrari han sentado al lado de Sebastian a uno de esos pilotos llamados a ser leyenda.

Lo que ocurrió el domingo en Monza no es casualidad. Vettel no gana en nada a Leclerc. Sí, ya sé que lleva más puntos, pero eso es por la estrategia que durante medio año ha favorecido al alemán por ser el piloto número uno. Leclerc vapulea a Vettel en clasificación. Leclerc nos ha dejado unas batallas antológicas con Verstappen. Leclerc aprende rápido. Leclerc hizo una temporada fantástica en el 2.018 en Alfa Romeo.

Ya en Spa, hace casi dos semanas, pidieron por radio a Vettel que dejara pasar a Leclerc porque era mucho más rápido (que para esto los italianos no se cortan un pelo). Y llegamos a Monza. A casa de Ferrari…

Monza es, junto con Sap y Suzuka, uno de los templos de la velocidad. El Gran Premio de Italia concentra el poder ejecutivo de Ferrari y de FIAT. Todos los jefes están allí. Esos gerifaltes que llevaban años sin poder presumir de escudería. Esos mandamases que desde la época de Fernando no ganaban “su carrera”. Y Charles Leclerc hace la pole.

Leclerc sale perfecto y los Mercedes le siguen como lobos a la oveja. Solo que la oveja era un lobo con piel de cordero.

Leclerc perseguido por los dos Mercedes

La carrera transcurre y Vettel, sabedor de que su compañero la encabeza, falla otra vez. Trompea y al incorporarse choca con un Racing Point.

Accidente de Vettel

Leclerc aguanta a Hamilton todo el Gran premio pegado a su cola sin cometer fallos y gana. Delirio italiano. Éxtasis en los mandatarios, tantos años contenidos.

¿Y ahora qué? Vettel no manda en el equipo y a mi juicio, no tiene carácter de segundo piloto. En Mercedes no le van a sentar con Hamilton. No es su estilo y ya experimentaron los riesgos de infarto cuando Lewis y Rosberg se jugaban los mundiales. Un intercambio con el inglés… Sería “la leche” ver vestidos de rojo a Hamilton y a Leclerc. ¿Un cambio de asientos con Red Bull? Sería “la releche” ver a Verstappen y Leclerc en Ferrari.

Lo que debería hacer Sebastian es seguir un año más de rojo y demostrar que sus cuatro campeonatos fueron merecidos. ¿Lo hará? ¿O la victoria de Leclerc en Monza es el principio de su adiós? Ya veremos.

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