FERRARI NO GANA NI GANANDO.

Gran Premio de Canadá de Fórmula 1, 2.019.

Circuito semiurbano de Montreal.

Muchos aficionados, periodistas y comentaristas esperan ansiosos el Gran Premio de España porque se dice que el coche que va bien en Barcelona, lo hará en todos los circuitos. No es mi caso. Mi carrera favorita del primer tercio de temporada es Canadá.

El circuito semiurbano Gilles-Villeneuve de Montreal es pura competición. Largas rectas con tremendas frenadas seguidas de largas rectas. Curvas sin peraltar en un circuito plano (apenas 5 metros de desnivel). Los bólidos superan holgadamente los 320 km/h en distintas zonas del trazado. Todo un Gran Premio de Fórmula 1 de los de verdad.

Los que también esperan esta carrera como agua de mayo son los miembros de Ferrari. En Canadá se luce músculo, o sea, motor; y los italianos tienen el más potente. Sebastian Vettel consiguió la pole con un tiempo estratosférico. Pero Hamilton se coló en la segunda posición. Leclerc partía tercero y un excelente Ricciardo lo hacía el cuarto, reflejando la enorme mejoría de Renault. La escudería francesa y McLaren, que monta sus motores, colocaban sus cuatro bólidos entre los 10 primeros.

Domingo, buen tiempo y se apaga el semáforo. Todos se respetan y pasan ordenaditos por la meta en la vuelta 1. Vettel, Hamilton y Leclerc mandaban.

Vuelta 4 y entra al garaje Carlos Sainz. Tenía tapado el hueco de refrigeración de uno de sus sistemas de frenos. Puso neumáticos duros para llegar al final y estuvo rondando los puntos, pero en las últimas vueltas, Stroll y Kvyat le adelantaron. De nuevo el infortunio se cebó con el español que tenía ritmo y coche para puntuar de sobra. Mala suerte también para su compañero Lando Norris que incendió uno de sus frenos y abandonó en la vuelta 8. Aun así, McLaren es otra cosa este año. Califican bien y el motor y el chasis son muy solventes. Es un coche competitivo. Una prueba de ello es que Norris fue capaz de combatir y adelantar a Verstappen antes de su avería.

Y es que en Canadá lucen mucho las vergüenzas y el motor Honda se mostró el peor de la carrera norteamericana.

Súper Max pone lo que el motor nipón no le da, pero no es suficiente ni mucho menos. Es cierto que Honda ha mejorado en sus prestaciones y las diferencias no son tan grandes como cuando suministraba a McLaren, pero los demás motoristas (Ferrari, Mercedes y Renault) van mejorando mientras que ellos están estancados. Verstappen consiguió llegar quinto porque es un grandísimo piloto, pero no está para mucho más. De hecho, opino que tampoco está para quinto. Si llegan en esas plazas y a veces consiguen ocupar el podio es por el talento del piloto holandés.

Desde el muro los equipos se dan cuenta de los buenos tiempos que marca Carlos Sainz con los neumáticos duros y todos los pilotos entran a cambiar gomas. Solo se mantienen con los medios de salida los cuatro primeros, a saber, Vettel, Hamilton, Leclerc y Bottas.

Vuelta 27 de las 70 y Vettel realiza su cambio. Hamilton aprieta para restar tiempo y entra en la 29. No consigue adelantar al alemán y sigue segundo. Pero a Mercedes y a Lewis le gustan las gomas duras. Hamilton empieza a recortar distancias con Vettel.

Vuelta 40. Lewis llega a la trasera de Seb. Está a tiro de DRS. Le presiona por momentos. Muestra el morro de su Mercedes al Ferrari de Sebastian. Por detrás, un gris Bottas luchaba con un enorme Ricciardo por la cuarta plaza y Grosjean se iba chocando con algún compañero. No importaba. Los dos gallos del corral estaban en plena pelea. No se guardaban nada. Lewis se coló varias veces en la gran horquilla en sus intentos de frenar tardísimo para salir pegado a Seb en la enorme recta y tener posibilidad de adelantamiento. Vettel se subía por todos los pianos. Precioso.

Vuelta 48. Hamilton sigue presionado a Vettel. Seb toca hierba con un neumático trasero y se traga una chicane. Traza las dos curvas por el verde sin levantar el pie y se incorpora sin control a la parte exterior. Hamilton intenta el adelantamiento por ahí, pero tiene que frenar porque si no el alemán se lo lleva puesto contra el muro. Una vez más la presión pudo con Seb. Salta la polémica. Los comisarios deciden penalizar a Sebastian Vettel con cinco segundos al finalizar la carrera. Se lo comunican a Hamilton. Pero en Ferrari no se lo comunican a Leclerc que venía recortando distancias.

Vettel obliga a Hamilton a frenar.

Vettel llega primero con Hamilton pegado. Leclerc cruza la meta a seis segundos de su compañero de Ferrari. Empieza el numerito de niño mimado de Sebastian. Da la vuela de honor negando con la cabeza y el dedo. No coloca su bólido en el lugar correspondiente al segundo puesto y cambia los números de posición de los coches poniendo el 2 al Mercedes de Hamilton. Además, se niega a subir al podio. Hamilton tiene que convencerle. Vettel montó su vodevil demostrando una vez más su mal carácter.

La verdad es que es difícil saber si Seb hace a propósito la maniobra que cierra el paso a Hamilton. Muy difícil. Pero hay una cosa cierta: es él el que se equivoca. Vettel era más lento que Hamilton con un bólido superior. Ferrari había llevado a Canadá la mejor versión de los últimos años. Hamilton estaba demostrando su categoría al presionar a Vettel durante muchas vueltas con un Mercedes ligeramente peor el que el bólido italiano. Ni Vettel ni Leclerc pudieron con el británico. En Ferrari ya no ganan ni ganando.

Próxima estación: Francia en dos semanas.

Así quedó el Gran Premio:

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