MÁS DE LO MISMO. FALLA FERRARI Y GANA HAMILTON.

Dos errores de estrategia de la escudería italiana propiciaron la victoria de Lewis Hamilton en el Gran Premio de México.

Empecemos por el sábado. Verstappen consiguió la vuelta rápida, pero lo hizo cuando había bandera amarilla por un accidente de Bottas. Cuando los periodistas le preguntaron si había frenado en la zona del accidente, el holandés respondió que no y los jueces del gran premio le sancionaron con tres posiciones. Sinceridad juvenil del genio holandés. Así que Leclerc y Vettel pasaron a ocupar la primera línea de parrilla, seguidos por Hamilton y el inocente Verstappen. Carlos volvió a ser el mejor del resto del mundo y partiría séptimo.

Se apaga el semáforo y los Ferrari salen perfecto. Por detrás empiezan a ponerse en paralelo. Carlos Sainz ha vuelto a empezar muy bien. Verstappen se toca con Hamilton y ambos van a la hierba. Sainz los esquiva por un pelo y se coloca cuarto. Impresionante salida del madrileño.

Todo se va ordenando. Mandan Leclerc y Vettel. Albon (el segundo Red Bull) tercero y Carlos Sainz cuarto. Hamilton no tardó en adelantar al español. Verstappen transitaba el último.

Vamos a la estrategia de neumáticos que es donde estuvo la clave de la carrera. Todos empezaron con medios menos McLaren y Toro Rosso que lo hicieron con blandos. No estaba nada claro que la estrategia buena fuera a una parada o a dos. Los que montaba blandos, donde se encontraba Carlos Sainz, tendrían que entrar sobre la vuelta 10 de las 72, poner duros y ver si estos neumáticos llegaban al final, y si no lo hacían, volver a poner blandos para acabar la carrera. Los que montaban medios pondrían los duros más tarde sabiendo el comportamiento de los mismos en McLaren y Toro Rosso.

Primer error de Ferrari.

Los tres de cabeza, Leclerc, Vettel y Albon; se marcaban a unos dos segundos. Ninguno conseguía distanciara sus rivales. Así pues, Red Bull mete a Albon al garaje y le vuelve a poner medios, dejando claro que iban a dos paradas (en Fórmula 1 hay que poner neumáticos distintos por obligación). Leclerc aventajaba a Albon en unos cinco segundos. Y Ferrari, en vez de esperar la evolución de tiempos del Red Bull (al que además sacaron en tráfico, ralentizándolo), copia la estrategia de los de la bebida energética, dejando claro que el monegasco tendría que volver a entrar sí o sí. Vettel y Hamilton aguantaron en cabeza sin cambiar y empezaron a sacar distancia a Leclerc y Albon. Ferrari temía el rendimiento del motor Honda en altitud, como se demostró en el GP de Austria. Pero Albon no es Verstappen. Temieron demasiado a la máquina rival.

Segundo error de Ferrari.

Transcurrían las vueltas con Vettel primero y Hamilton segundo. Ya se sabía que lo neumáticos duros aguantaban. Los medios que montaban ambos pilotos empiezan a decaer y Mercedes envía a Lewis a cambiarlos. Le ponen duros y hasta el final. Y Ferrari que ahora sí que debía calcar la estrategia del rival, decide aguantar a Vettel más tiempo dentro de pista. Pero es que, además, se hace pública una información de radio en la que el ingeniero de pista de Sebastian le dice que hay que entrar y que ya verán que neumáticos ponen. Terrible.

Total, que Hamilton se encuentra el primero sin el coche más rápido y tras un incidente con Max. Y ahí es cuando el campeón demuestra porque lo es y su equipo demuestra porque es el mejor. Conduce perfecto y gana. Vettel entra segundo y Bottas tercero. Leclerc todavía anda como si a una liebre le dan las luces largas y Carlos Sainz llegó fuera de los puntos debido, a que su McLaren y los neumáticos duros no se llevaban bien.

Lewis Hamilton camina firme a por su sexto mundial.

Para el recuerdo queda el podio en el que Hamilton apareció junto a su coche, impulsados por un elevador y rodeados de humo, cual escena de La Guerra de las Galaxias.

Hamilton y su Mercedes siendo elevados al podio.

Próxima carrera: Estados Unidos, en una semana.

Así quedó el Gran Premio de México.

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