¿POR QUÉ CORRE AHORA EL MOTOR HONDA?

Gran Premio de Australia de 2.019. Último tercio de carrera. Max Verstappen (Red Bull/Honda) caza a Sebastian Vettel (Ferrari). Enfilan la recta principal. Max abre DRS y caza a Seb al final de recta. Traza la curva muy pegado al Ferrari y se adentran en la zona 2 de DRS. Verstappen sale del rebufo de Vettel por la izquierda. El Red Bull/Honda y el Ferrari en paralelo. Max adelanta a Seb como un reactor…

Tengamos en cuenta varias cosas. Verstappen iba con ruedas más frescas que Vettel y podía abrir DRS. Pero el año pasado, incluso con los mismos factores, Max y su bólido con motor Renault hubieran tenido una oportunidad al final de la zona 2 de DRS apurando mucho la frenada, jugándose los bigotes el piloto holandés. El adelantamiento de este año demuestra un poderío mayor en el motor nipón.

¿Qué ha pasado para que el motor Honda sea muy bueno ahora y castigara sin piedad a Fernando Alonso y McLaren durante tres aciagos años?

Razonemos. Cuando Fernando Alonso abandona Ferrari, sabedor de que no iba a ser campeón del mundo contra Mercedes en La Scuderia, (ahí tenía razón) aterriza en McLaren en un proyecto novedoso. Junto al asturiano, también desembarca Honda que llevaba tiempo fuera de la Fórmula 1. Era de esperar que el primer año fuera malo ya que la configuración del bloque motor nipón no tenía nada que ver con los demás propulsores de la parrilla de entonces.

Pasa ese primer año y todos se dan cuenta que esa base no es la correcta y deciden (Alonso, McLaren y Honda) empezar el segundo año horribilis desde cero. Ese segundo año no estuvo tan mal. Fernando cazó algún punto y aunque era de los más lentos de la parrilla su semblante era de optimismo. Eric Boullier, jefe de equipo de McLaren, comentó que faltaban un par de años o tres para ser competitivos, pero que desde ahí se podía trabajar.

Pero en Honda opinaron que no. Que esa segunda base no era la correcta. Aquí hay que comprender el carácter nipón. No es una crítica. Simplemente son muy trabajadores y muy cabezones. Son así.

Y comienza el año del auténtico desastre. Alonso con un enfado monumental porque no se le hace caso. Boullier como una liebre cuando le das las largas, porque no le escuchan y Ron Dennis (cúanto daño has hecho a Fernando) con su cargo pendiente de un hilo por no poner sus coj…. convicciones encima de la mesa con los japoneses.

Los resultados son un desastre. El McLaren es el peor coche del gran circo. El equipo desesperado y deprimido.

A mitad de año, McLaren cambia a Renault y se fuerza a Red Bull (cuyo contrato con la propia Renault estaba a punto de finalizar) a montar motores Honda. Pero los de la bebida energética se lo piensan. Tienen la sartén por el mango en la negociación y sus pilotos, Verstappen y Ricciardo, ganan alguna carrera y visitan el podio con frecuencia. Tras estudiar detenidamente el proyecto, el doctor Marko, jefe absoluto de Red Bull, acepta. Pero lo hace con sus condiciones. Montan los motores en su equipo filial, Toro Rosso y desde ese equipo hacen las pruebas compitiendo. Pero lo más importante es que empiezan a trabajar desde la base que le gustaba a Fernando Alonso.

Tras un año de pruebas, rompiendo los motores que hicieran falta, cambiando y probando; todo en Toro Rosso; deciden que bloque montar en el equipo titular y ahora Red Bull tiene un motor excelente, una vez más.

Al final, Eric Boullier tenía razón. Cuatro o cinco años para que el motor funcionara como Dios manda. Recordad que el gran Schumacher tardó cuatro años en hacer a Mercedes un equipazo y cinco en Ferrari. Fernando Alonso también la tenía. Sabía desde que base trabajar. Y Dennis no se impuso a los japoneses. Los tres están fuera de la Fórmula 1. Honda, que dinero y tecnología tiene de sobra, se ha adaptado a las exigencias de Red Bull, que, además, tiene un equipo filial con el que seguir probando (toda la parte trasera de los bólidos de los dos equipos es idéntica).

Verstappen disfrutará de un gran coche y mete miedo, mientras que a Fernando Alonso le disfrutaremos en carreras míticas (ya ha ganado la resistencia de LeMans, Spa y Sebring) y sobre todo en Indianápolis. Pero el campeón español no está donde todos le queremos ver.

Y todo porque no hicieron caso al mejor piloto que había. C’est la vie.

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